Jethro Tull: Celebramos el 45 aniversario de ‘Thick As A Brick’, el álbum icono del rock prog

Como todos los grandes discos de la historia del rock, 45 años después de su edición el ‘Thick As A Brick’ de Jethro Tull es uno de los discos de cabecera del rock progresivo a nivel mundial. Toda vez que vuelve a escucharse se constata el desborde de imaginación, talento y creatividad que contiene y por ello, queríamos hacernos eco del aniversario de su edición.

También porque al recordar cómo fue todo el proceso de creación de este disco, a todo aquel que se aproxima a la historia de Jethro Tull no puede dejar de sorprenderle el hecho de que unos de los álbumes más unánimemente considerados por la prensa, los críticos y los historiadores del rock como toda una cátedra sonora de rock sinfónico y progresivo pretendiera en el fondo, ser una parodia de ese mismo estilo y una sutil burla a la crítica musical inglesa de la época. Vamos con la historia, que en muchos de sus fragmentos nos cuenta el propio Ian Anderson a través de la recopilación de diferentes entrevistas que hizo específicamente sobre este disco en revistas como Rolling Stone o Circus

En 1971 el rock se encontraba en un momento muy concreto de su evolución, en particular desde las diferentes tendencias que empezaban a perfilarse, que iban a tener también una influencia determinante en la concepción de ‘Thick As a Brick”. Así lo recordaba el propio Ian Anderson: “Cuando empezó el rock progresivo, se trataba de bandas como nosotros, que trataban de ir más allá de la mera reproducción del blues americano al estilo Cream. Dejamos de intentar ser los siguientes Fleetwood Mac, apartarnos deliberadamente de ese blues progresivo heredado de Elmore James  y comenzamos a incorporar otro tipo de influencias, sobre todo las que provenían de bandas como los Moddy Blues, por ejemplo. Pero hacia 1970 ese nuevo estilo de rock progresivo se había llevado a un extremo de virtuosismo, de elaboración, de complejidad, que a mí se me empezaba a hacer aburrido.  Así que también con ‘Thick As A Brick’ nos propusimos ofrecer otra posible vía de evolución, un intento de innovar sobre unas bases musicales que se habían vuelto demasiado rígidas, demasiado conservadoras”.

La pieza central del álbum fue un poema escrito en teoría por un niño de 12 años de edad llamado Gerald Bostock. Sin embargo, este es un personaje totalmente ficticio, creado por el propio Anderson. A pesar de los diferentes intentos a lo largo de los años de descubrir la verdadera identidad del poeta, la verdad es que Gerald Bostock no tiene conexión con nadie del pasado de Anderson aunque sin embargo, el poema sí narra algunos pasajes de la infancia de nuestro hombre.  “Sí, hay un elemento autobiográfico en lo que escribí. Cuando era niño, yo era más bien rebelde. La mayoría de mis compañeros aspiraban a ir a la escuela primaria, obteniendo ocho Niveles O y tres Niveles A, después llegar a la universidad, titularse y convertirse luego en parte de la sociedad convencional. Eso nunca me atrajo. Yo era el tipo de niño al que le gustaba pasar el tiempo al aire libre, y que odiaba leer los pesados libros de latín, historia o matemáticas. Me encantaban las historias de ciencia ficción de la época (la década de 1950), porque hablaban de un futuro diferente y emocionante. Así pues, me aparté de los otros chicos de mi edad, y tomé alguna de esas características para crear el personaje de Gerald Bostock”.

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Después de escribir el poema que se convirtió en el punto de apoyo para crear todo el concepto, Anderson y su banda, compuesta en ese momento por el guitarrista Martin Barre, el bajista Jeffrey Hammond, el teclista John Evan y el recién incorporado Barriemore Barlow en la batería, empezaron a dar forma a la música de ‘Thick As A Brick’, que iba a ser una composición única de 43 minutos de duración dividida en dos partes de 20 y 23 minutos respectivamente.

En diciembre de 1971 la banda, con el propio Anderson como productor, entraron en los Morgan Studios de la capital británica y en dos semanas dejaron grabado y mezclado ese álbum llamado a ser la madre de todos los álbumes conceptuales. El resultado fue un álbum de una riqueza musical fantástica, en el que conforme cada fragmento de la composición se va fundiendo con el siguiente, los solos de guitarra y de teclado, las transiciones instrumentales, los efectos de sonido, todo, todo construye 43 minutos de música llena de matices, de detalles imperceptibles en las primeras escuchas pero que se van descubriendo a cada nueva audición, que lo convierten en una pieza que de hecho, puede clasificarse mejor como de rock sinfónico más que de rock progresivo.

Pero la música era sólo parte del ambicioso proyecto que toda la banda creó para ‘Thick As A Brick’. Desafiando todos los convencionalismos de la época, la portada era en realidad un periódico de 16 páginas llamado The St. Cleve Chronicle & Linwall Advertiser, que era también una parodia de la clase de periódicos locales que aún prevalecían en todo el Reino Unido en ese momento.

“Fue una locura, una maravillosa locura.” recordaba Anderson – “Afortunadamente, Roy Eldridge, nuestro A & R en la compañía había trabajado como periodista en varios diarios locales antes de entrar a trabajar en Chrysalis, con lo cual su experiencia nos resultó enormemente útil para dar forma al periódico-portada. Hicimos un montón de historias absurdas, también usamos letras del álbum intercaladas con las noticias y convencimos a casi todo las personas de la agencia de management y de la compañía para posar para las fotos del álbum”.

El álbum alcanzó el número 1 en los EE.UU. cuando se puso a la venta en marzo de 1972, llegando al Top-5 de las listas oficiales de ventas en el Reino Unido.

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